Trump rectifica y prepara una orden para evitar la separación de niños y familias migrantes sin papeles

La ola de protestas, dentro y fuera de Estados Unidos, por la separación de niños y familias migrantes sin papeles ha forzado a Donald Trump a dar marcha atrás en esta política. La Casa Blanca está preparando una orden ejecutiva que ponga fin a una práctica que ha causado estupor entre los propios republicanos, provocado la condena del Papa, la reprobación de Naciones Unidas y el rechazo de otros Gobiernos, como el de Reino Unido. Trump ha explotado electoralmente el discurso antiinmigración con éxito y sin contemplaciones hasta ahora, pero el golpe a la infancia ha roto finalmente una costura.
“Queremos mantener a las familias juntas. Es muy importante. Voy a firmar algo pronto sobre inmigración que va a hacer eso”, confirmó Trump esta mañana preguntado por el asunto, después de que tanto la cadena Fox como la agencia de noticias Associated Press adelantasen que el Gobierno estaba trabajando en algún decreto que evitase la separación de menores y sus familiares adultos migrantes irregulares en la frontera. De confirmarse, se trataría de una rectificación en toda regla del presidente de EE UU, quien siempre saca pecho por su dureza negociadora y había tomado el drama de los niños sin papeles como moneda de cambio para lograr una legislación migratoria más dura.
EE UU ha empezado a separar desde abril de forma generalizada a las familias que intenta entrar ilegalmente, después de un cambio de criterio de la fiscalía por el cual todo inmigrante indocumentado se considera un delincuente y se le procesa judicialmente como tal, aunque no tenga antecedentes penales, por eso los niños no pueden seguir junto a ellos y son separados.
La crisis estalló en la opinión pública en los últimos días, cuando se hizo público que en el lapso de apenas seis semanas la Administración había separados a casi 2.000 niños, a veces bebés, de sus progenitores o familiares adultos. Trump ha estado justificando que la medida no implicaba más que el cumplimiento de la ley y que era responsabilidad de los legisladores cambiarlo con una nueva normativa. Pero esta práctica no responde a ninguna legislación, de hecho no fue llevada a cabo en el pasado de esta forma por los anteriroes presidentes, sino al cambio al criterio de "tolerancia cero" de la fiscalía anunciado en abril.
Trump habló esta mañana de una medida "preventiva" para evitar las separaciones que en última instancia se convierta en legislación. Desde los años 90, varios fallos judiciales han establecido que ningún niño pueden permanecer con sus padres en un centro de detención más de 20 días. Con la nueva política de separación de los menores, este límite ya no afectaba a sus progenitores. No está claro aún qué medidas contendrá la nueva orden ejecutiva de la que habla Trump para evitar la situación, si pasará por revertir esa doctrina de "tolerancia cero" o por alterar los plazos.
No es habitual ver una rectificacion de Donald Trump tan evidente como la de este miércoles. Han hecho falta imágenes de hileras de niños separados por vallas y grabaciones de sus llantos llamado a sus padres para que el hombre de la mano dura haya dado marcha atrás. "El dilema es que si eres débil tu país se va a ver abrumado con gente, si eres fuerte, entonces no tienes corazón. Quizá me gusta ser fuerte", reflexionó ante los reporteros.
Esta vez, sin embargo, la presión ha podido con el magnate neoyorquino. El martes, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, anunció que todos los 51 senadores republicanos apoyan una propuesta de ley para “mantener unidas”a familias de inmigrantes indocumentados tras ser detenidas por cruzar ilegalmente la frontera. El lunes, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al-Hussein, calificó la separación de “abuso infantil”.

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